Llega la hora de la ducha, mascarilla de arcilla y naranja para la cara. Depilación semi-dolorosa para las piernas, agua calentita para los músculos y aromas deliciosos para la mente. Primero el champú, que tiene un delicado aroma a fruta (fruta indefinida, ni aunque me mataran sería capaz de reconocerla). Después acondicionador (más fruta sin concretar). Gel de baño con aroma a lavanda (algo desvaído pero lo reconozco), aceite corporal también de lavanda (esto ya porque lo pone en el bote).
Es sencillo decidir a qué va a oler algo, no sé de qué medios se valen los fabricantes para que los olores te relajen, creo que es más bien sugestión, cuando percibo el aroma, mi mente cree que es lavanda (porque lo he leído antes en el envase) y manda la orden a mis músculos de que intenten relajarse (y digo intenten porque milagros no hacen...).
Pero realmente, yo recuerdo haber olido la flor de la lavanda y no se parece en exceso a lo que me ponen en el gel, además, ahora que lo pienso, a lo que huele el champú es a caramelo de frutas y la mascarilla de mandarina, bueno, a esta le concedo el beneficio de la duda porque es de una tienda de cosmética natural que me ofrece confianza (Bottega Verde), pero...
Cita con tu médico de cabecera de la seguridad social, llevas tres cuartos de hora de retraso que has tenido que sufrir en una sala de espera atestada de "señoras de edad" deseando coloarse delante de tí.
De pronto se levanta una de ellas y empieza a preguntarle a todo el mundo " por qué hora va?". Bien, la mujer quiere calcular cuanto le falta para entrar, y empieza... "y usted para que hora tiene cita?". Que ya eso es cotilleo, porque a ella realmente le importa un pimiento a qué hora te toca, pero te educaron bien y se lo dices. Entonces esa buena mujer empieza a querer elaborar un planning, y ya te pregunta que detrás de quién vas.
Tú, ni zorra, porque como te llaman por tu nombre, pues no preguntas a qué hora tienen los demás la cita (entre otras cosas no te interesa)
Cuando la señora parece a punto de resolver el rompecabezas de la lista de pacientes te llama el médico.
Entras con tu fiebre y tu nariz goteante y el médico (al que parece que no le gotea la nariz) te pregunta "se ha planteado alguna vez adelgazar?". Que te quedas helado, yo venía por los mocos y me llaman GORDO.
Le respondes que sí, por supuesto, pero que ahora te interesa más poder respirar sin dificultades.
Te hace tus recetitas en cero coma dos y hala, para casa con un análisis para que te hagas cuando acabes con los medicamentos, porque tú ibas por el resfriado, pero este te va a poner a régimen a huevo.
Menos mal que debía ser el día antiobesidad o algo, porque el día que le toque el del cambio de sexo veremos a ver como termina el asunto.....
Creo este via canalla con el espíritu de que todo aquel que quiera quejarse lo haga, un blog en el que poder decir lo que se piensa de otros sin insultar y donde descargarte si tu compañero no sabe hacer la O con un canuto y tú le debes hacer su trabajo, si tu novio es un plasta que nada más que habla de iros a vivir juntos o tu jefe es un pedorro insoportable.
No te conocemos, solo queremos reirnos contigo de las situaciones tan cómicas que te suceden con el rarito de tu vecino o compartir tu estress por ese follón que hay en tu curro.
El caso es que salgas de aaquí con una sonrisa.